Un sistema inmune fuerte, puede ayudar a vencer al coronavirus Covid-19

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El sistema inmunológico es la defensa natural del cuerpo contra las infecciones. Por medio de una serie de pasos, el cuerpo combate y destruye organismos infecciosos invasores antes de que causen daño. Cuando el sistema inmunológico está funcionando adecuadamente, le protege de infecciones que le causan enfermedad.

El sistema inmunológico está formado por células, órganos y proteínas que circulan en la sangre y funcionan como una red en la que se interrelacionan. Lo normal es un equilibrio constante y ese equilibrio se ve

amenazado por diferentes situaciones, que van desde estrés hasta elementos propios del medio ambiente. El sistema está preparado para contrarrestar eso y siempre volver al equilibrio.

Actualmente se sabe que, además de controlar

infecciones causadas por bacterias, virus y hongos, el sistema inmune controla el desarrollo de tumores y la aparición de enfermedades autoinmunes, o sea, que su accionar es mucho más amplio de lo que se creía.

Ante la situación actual el cuerpo tiene diferentes tipos de enemigos; el encierro produce un efecto, pero por otro lado si el encierro implica un cambio en la alimentación o aumento de peso, la obesidad está asociada con un estado proinflamatorio que afecta en uno de sus componentes al sistema inmune.

Para que ese equilibrio se mantenga y el sistema inmune se mantenga activo hay elementos fundamentales, por lo que se recomienda:

  1. Hay que estar bien nutrido y tener una alimentación adecuada, fundamentalmente para evitar el sobrepeso.
  2. Evitar el tabaco, ya que está demostrado que altera el funcionamiento de las células inmunológicas.
  3. Realizar actividad física.
  4. Controlar la ingesta de alcohol.
  5. Cumplir el esquema de vacunación obligatorio y estar atento a vacunas que son necesarias en determinadas situaciones.
  6. Llevar a cabo diariamente pautas de higiene adecuadas, como el lavado de manos y el cuidado de la mucosa oral para evitar el ingreso de patógenos.

Un paciente con desequilibrio inmunológico tiene más probabilidades de desarrollar una forma más grave de la enfermedad.

Mantener una alimentación equilibrada y adecuada que nos permita el aporte de nutrientes como vitaminas y minerales, que tienen efecto a nivel inmunológico y ayuda a mantener la salud de las mucosas -incluida la intestinal- para favorecer la absorción de los mismos.

Existe una gran variedad de minerales que cumplen diversas funciones en el organismo pero dos de ellos parecen ser fundamentales para el comportamiento del sistema de defensas: el selenio y el zinc.

Estudios recientes demostraron que tener una concentración adecuada de selenio en sangre permite una mayor capacidad defensiva del sistema inmune contra los virus en general, y el coronavirus no es la excepción.

Ante una persona desnutrida o inmunodeprimida, el virus cambia más rápido y se vuelve más agresivo porque no hay respuesta defensiva de nuestro organismo.

El aislamiento nos expone a situaciones en que somos sometidos a demandas o desafíos que exceden nuestra capacidad de respuesta habitual llevando al desarrollo de estrés.

El estrés tanto físico como psicosocial al que el sujeto está expuesto lleva a la liberación de hormonas que regulan el funcionamiento del sistema inmunológico, ya sea produciendo una menor respuesta del mismo, aumentando la susceptibilidad a infecciones o el aumento de parámetros inflamatorios con aumento de procesos autoinmunes y tumorales

El sistema inmunitario se adapta con el tiempo para reconocer patógenos específicos de manera más eficaz, generando una memoria inmunitaria con una respuesta mejorada o inmunidad a encuentros secundarios con ese mismo patógeno específico.

Realizar actividad física, más allá de mantener un peso adecuado, ayuda a controlar factores inflamatorios como la glucosa elevada y el colesterol alto que también influyen al sistema inmunológico.

Cumplir con un descanso nocturno adecuado a fin de mantener el ciclo hormonal que module correctamente al sistema inmunológico.