Tradición y sabor

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A pesar de ser una costumbre muy arraigada, la mayoría de nosotros desconocemos el origen o significado de la rosca de reyes. De ahí que la doctora Marilú Acosta, quien cuenta con un doctorado en Literatura Moderna y una maestría en Salud Pública y Promoción de la Salud, abunda un poco sobre esta tradición, comenta que se trata de un pan cargado de significados religiosos, el cual que se comparte en familia, entre amigos, y compañeros de trabajo.

Menciona que los Reyes Magos simbolizan a tres gentiles convertidos al cristianismo que emprenden un viaje siguiendo la estrella polar para conocer al niño Dios. El término de magos, de acuerdo a la tradición católica, refiere a hombres sabios, filósofos, conocedores de las religiones.

Los regalos que ofrecen los Reyes Magos se conocen como dones, aunque se pueden identificar más como símbolos de reconocimiento, que son el oro, incienso y mirra.

En esa época el oro se le ofrecía sólo a quien poseyera el rango de rey, por lo que es el reconocimiento a Jesús como Rey. El incienso se quemaba como ofrenda a los dioses, así reconocen la representación de Dios en Jesús. Finalmente la mirra se utilizaba para embalsamar los cadáveres, el cuerpo de un hombre, dando así por sentado que Jesús es Dios hecho hombre.

El pan de rosca de reyes contiene frutas cristalizadas encima, las cuales emulan joyas de muchos colores y la forma circular simula una corona real, pero también el círculo tiene la connotación de infinito porque carece de principio y de fin, como puede ser el amor eterno de Dios. Por el número de comensales que comparten la rosca, añade, se ha ido haciendo cada vez más larga, desvaneciéndose el círculo, no así la idea de no tener principio ni fin.

Dentro de la rosca se ha escondido, una figurilla de pasta, porcelana o actualmente de plástico, como remembranza de la necesidad de esconder a Jesús ante la orden de Herodes de matar a todos los niños menores de dos años, nacidos en Belén.

“Pudiéramos extender este simbolismo al cuchillo que representaría el peligro en el que estuvo Jesús de ser asesinado de niño. Además de representar joyas de una corona, la fruta y el azúcar funcionan como distractores para quienes buscan encontrar a Jesús, salvándolo de la muerte. Pero tiene también un sentido más filosófico, no encontrarlo por las distracciones mundanas.

En México quien encuentra al niño hace una fiesta el 2 de febrero, Día de la Candelaria que conmemora el día de la presentación de Jesús en el Templo, y culmina con la invitación a los mismos participantes de la rosca a comer tamales.

 

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