El Sobrepeso y Obesidad está Relacionado con Alteraciones en la Microbiota por Obesidad Materna y Diabetes Gestacional

“Es importante que las madres durante la etapa gestacional cuiden su alimentación, debido a que es la única manera en que el bebé recibe los nutrientes durante esta etapa de su vida y la lactancia”

De acuerdo con estudios internacionales referidos por el Biocodex Microbiota Institute (BMI), los futuros bebés de madres obesas estarían expuestos a una microbiota “obesógena”, con la consecuente predisposición a sobrepeso, diabetes mellitus y enfermedades cardiovasculares, en tanto que los hijos de madres con diabetes gestacional corren el riesgo de desarrollar macrosomía o hiperglucemia neonatal.

“Recientemente, se investigó la microbiota en la placenta, el líquido amniótico y el meconio en gestaciones sanas y los resultados respaldaron la hipótesis de colonización ‘in utero’ y desafiaron el ‘útero estéril’ tradicional. Por lo tanto, la microbiota de la descendencia, que es crucial para la función inmune y metabólica y una mayor salud en los neonatos, podría establecerse antes del nacimiento. La obesidad materna influye en la colonización microbiana y aumenta el riesgo de enfermedades metabólicas en la descendencia”, aseguran los investigadores Liyuan Zhou y Xinhua Xiao.

Aproximadamente en ese mismo sentido se establecen las conclusiones del estudio piloto The Placental Microbiota Is Altered among Subjects with Gestational Diabetes Mellitus:

“Un estudio previo sugirió que el exceso de peso gestacional se correlacionaba con un microbioma placentario alterado entre las mujeres que experimentaron un parto prematuro. Sin embargo, la relación entre la microbiota placentaria y la diabetes gestacional es poco conocida. Dado que este padecimiento es un factor de alto riesgo de resultados adversos múltiples, el objetivo fue estudiar la microbiota placentaria en la DMG y definir si cierto taxón de microbiota placentaria se correlaciona con características clínicas específicas”.

Pero no todo son malas noticias, según los propios Zhou y Xiao la toma de probióticos durante el embarazo y hasta los seis meses posteriores al parto permitirá a las mujeres embarazadas reducir su masa grasa, limitar la ganancia de peso del lactante y, en su caso, un mejor tratamiento de la diabetes.

Otra recomendación útil de acuerdo con investigaciones de científicos de Estados Unidos e Irlanda es el consumo de omega 3 (pescados grasos y oleaginosos) por encima del omega 6 (aceites vegetales, aguacate): “Los nutrientes transmitidos a través del cordón umbilical y la leche materna podrían limitar la acumulación de grasas y los omega 3 también tenderían a reducir la inflamación, un factor de riesgo bien conocido en la obesidad. Al favorecer la integridad de la barrera intestinal, la presencia de bacterias ‘buenas’ y la ausencia de inflamación, los omega 3 ejercería un efecto beneficioso a largo plazo” puntualizaron los investigadores.

En el mundo, el número menores de cinco años que padecen sobrepeso y obesidad aumentó de 32 millones en 1990 a 41 millones en 2016. En los países de ingresos bajos y medianos, como México, la prevalencia de estos padecimientos en la población preescolar supera el 30%. De mantenerse las tendencias, la cifra de niños pequeños con sobrepeso aumentará a 70 millones para 2025, según datos y cifras de obesidad intantil de la Organización Mundial de la Salud.

Las investigaciones en torno a la microbiota y los probióticos y su relación con la obesidad y la diabetes, tanto en madres como en recién nacidos, ofrecen alternativas para la atención de dos de las que se perfilan como graves amenazas de salud pública en los próximos años.

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