El Instituto Politécnico Nacional Crea Bioinsecticida para Combatir Vectores Transmisores de Enfermedades

“Esta problemática impactan fuertemente el sector salud, y se buscan nuevas tecnologías para llevar a cabo el biocontrol, por lo es una alternativa biológica para el control de larvas a nivel intradomiciliario”

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El Instituto Politécnico Nacional (IPN) crean un bioinsecticida para combatir al mosquito (Aedes aegypti) transmisor de dengue, chikungunya y zika, debido a que hasta ahora no existe una vacuna para prevenir la infección y la única manera es siguiendo las medidas preventivas para evitar que prolifere.

En entrevista con el director de la investigación Erick de Jesús de Luna Santillana, Microbiólogo con una especialidad en Biotecnología, y adscrito al Centro de Biotecnología Genómica (CBG) del IPN ubicado en Ciudad Reynosa, Tamaulipas; explicó para la revista Notiexpos y Congreso en que consiste este bioinsecticida, que beneficiará a la población del país porque ayudará a disminuir los índices de personas infectadas por estos vectores.

Esta  idea nació a raíz de que el doctor Erick de Jesús al asistir continuamente a los congresos de la Sociedad Americana de Entomología en Estados Unidos, se dio cuenta que la interferencia está dando un gran avance. Por lo que a partir de allí vio que tenía una oportunidad en la entomología, para el área de control de vectores en México. Cabe destacar que  dentro de esta área no se está trabajando mucho, por lo que decidió aterrizar esta tecnología científica a nivel nacional.

Es necesario saber que los insectos tiene la peculiaridad de crear resistencia, las cuales se ven básicamente por exponer a los insectos a altas presiones del insecticidas químicos o agente químico, y esto genera que alguna población no muera  por lo tanto continúan reproduciéndose. Para combatir este problema el Dr. De Luna estuvo trabajando en un bioinsecticida que tenga un efecto de biocontrol seguro, y que realice el bloqueo de desarrollo en los mosquitos durante la etapa que son larvas.

La primera fase consistió en es la selección de genes candidato, es decir, se trabaja con ocho genes que están involucrados con el desarrollo del vector y lo que se pretende es silenciar estos genes. Con el objetivo de producir un efecto letal, señalo el investigador De Luna.

Ellos esperaban mortalidad de arriba de 80%, sin embargo durante el ensayo preliminar se observó un efecto subletal que es el bloqueo de desarrollo; produciendo un efecto muy bueno de 85 a 92 por ciento.

La segunda etapa consistió en crear su propio bioreactivo ya que el utilizado era muy caro por lo tanto se produjo utilizando herramientas biotecnológicas y de biología molecular. Así generaron la producción de RNA en un sistema bacteriano bajo condiciones in vivo y esto abarata la producción de un bioactivo en un corto plazo que son 48 horas.

Esta molécula de RNA de Interferencia bloquea específicamente al gen del mosquito transmisor y, no el de otros insectos, es un sistema sumamente selectivo por lo que no hay un efecto colateral contra organismos u otros insectos que también sean de ambiente acuáticos. Es un sistema altamente conservado y dirigido específico por lo que no hay un efecto biológico como tal, manifiesta el investigador.

Pero a partir de la etapa tercera en colaboración con la Dra. Bertha Moreno llevarán a cabo la estandarización de las dosis y confirmaran el efecto biológico. Se va a realizar una parte de validación,  y ratificar que no tiene un efecto indirecto sobre organismo blancos inferiores como se conoce los insectos y superiores como lo son los ratones.

“Es un sistema que regula la expresión de los genes de un organismo en este caso mosquitos por lo que cada organismo tiene su sistema específico que van controlados en espacio y tiempo por lo que no hay ningún riesgo”

Este bioinsecticida se tiene contemplado en laminitas como el alimento de los peces para asperjar sobre los sistemas acuáticos que utilizan a nivel domiciliario para almacenar agua, pero todavía falta conocer dosis para un buen efecto, dado que se realizó en niveles controlados. Con solo un litro y medio de agua con 50 larvas el cual es un ensayo a nivel in vitro de laboratorio.

Así que falta hacer ensayos más grandes donde se estén alternando diferentes dosis  para saber cuál es la exacta. Expresando así el investigador Erick de Jesús que todavía falta un poco más de uno o dos años para tener la información precisa y se puede aplicar en los ambientes.

Este proyecto se comenzó a desarrollar con fondos del Instituto Politécnico Nacional y financiamiento de la de Secretaría de Investigación y Posgrado en el año del 2014 en área de Innovación y Desarrollaron; donde se obtuvieron estos resultados preliminares.

Por último, expresa el doctor Erick de Jesús de Luna Santillana, que dentro del área médica los problemas de salud ocurren por parte de vectores, volviéndose un problema de salud; además prosperan a tal grado debido a que unos de los mecanismos de control no se llevan a cabo y son las cuestiones culturales.

El control cultural consiste en la implicación de la población que es llevar a cabo la sanitización de patios y evitar la fuente de criaderos para mosquitos por lo que se ha estado trabajando en diversas campañas de biocontrol en conjunto con la Secretaría de Salud, lo que viene siendo en Reynosa, Tamaulipas.

Observando la realidad de campo en las colonias donde hay casos de transmisión altas y trabajando con el sector salud se ve que si la población no pone de su parte en la cuestión cultural de sanitización, ningún método como tal va a servir; por lo tanto la parte cultural es muy importante.  En cuanto a la parte biológica también es muy importante porque es una tecnología alternativa de control y que no tiene reportado la aparición de resistencia, pero la parte de control químico tiene que llevarse a cabo.