Día Internacional de las Personas Sordociegas

“Hellen Keller fue la primera persona con dichas discapacidades que logró graduarse de una universidad, por lo que demuestran que no es un impedimento para integrarse a la vida laboral o escolar”

Una persona sordociega es aquella que tiene deficiencia sensorial en lo auditivo y visual, generando necesidades especiales para percibir, conocer y desenvolverse  en su entorno. Por lo que un día como hoy 27 de junio pero de 1989 se declaró como el día internacional de las personas sordociegas, para recordar las necesidades básicas de estas personas.

“El Día Internacional de la persona Sordociega tiene como finalidad generar la atención de los gobiernos ante las necesidades en las que se ven envueltos las personas que padecen esta discapacidad, claramente están relacionados al ámbito de comunicación, ámbito físico como ambientales, también cognitivos, sociales, y básicamente educativos, ya que muchos de ellos con bajos recursos económicos no logran a acceder a tener educación alguna”

Es una discapacidad hereditaria o a través de algún síndrome como el síndrome Usher, el síndrome de Didmoad (Wolfram), síndrome de Charge, el síndrome de Alcoholismo Fetal o el síndrome de Patau “Trisomía 13”; también puede ser congénita, en el momento de presentar complicaciones durante el embarazo, al contraer un virus tales como: toxoplasmosis, rubéola congénita, citomegalovirus (CMV), herpes congénito, sífilis y el SIDA.

Conforme se presenta los tipos y formas de la perdida visual y auditiva, se ha clasificado en cuatro grupos a las personas sodociegera de acuerdo al momento en que aparece la discapacidad.

En primer lugar se encuentra la forma congénita que incluye a todas las personas que desarrollaron sordocegera durante la gestación en el vientre materno o durante los dos primeros años de vida. En el segundo grupo se encuentran las personas que nacen o desarrollan los primeros años de vida la pérdida auditiva y posteriormente su visión, mejor conocido como sordera congénita y ceguera adquirida. El tercer grado se encuentra el caso contrario al segundo, aquí se encuentran las personas que nacen o desarrollan  la pérdida de visión y posteriormente la audición (ceguera congénita y sordera adquirida) y por último están aquellas personas que no nacen pero durante el transcurso de su vida desarrollaron esta discapacidad por diversas causas, llamándolo como sordoceguera adquirida.

Las personas que viven con esta discapacidad tienen necesidades y requieren servicios especiales como:

  • Una adecuada evaluación de la audición, visión y nivel de comunicación.
  • Aprender diferentes sistemas de comunicación (LSE, Dactilológico, Escritura en palma, Braille, etc)
  • Apoyo psicológico debido a la soledad y al aislamiento, la necesidad de identificarse con el grupo de referencia.
  • Rehabilitación logopédica,  visual y básica para una orientación y movilidad en  actividades de vida diaria, vida independiente, que incluye el uso de bastón y de la brújula, el manejo del dinero, manejo de la casa y cocina, compras, comunicación con el público, sistemas para obtener información del entorno.
  • Entrenamiento en estrategias sociales y comunicativas.
  • Acceso a programas educativos adecuados a sus características individuales.
  • Dependiendo de sus posibilidades: programa residencial, viviendas semiprotegidas, viviendas protegidas, posibilidad de vida independiente en su comunidad.
  • Apoyar al ocio de las personas en: juegos, excursiones, conferencias, vacaciones, actividades asociativas.
  • Servicio de apoyo: Guías-Intérpretes, mediadores y voluntarios.

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