¿Cómo la hidratación puede ayudarte en la recuperación por un virus?

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Las infecciones, pueden provocar deshidratación y la deshidratación podría incrementar los riesgos de contraer infecciones a través de la piel y las vías respiratorias. Saber cómo mantenerse hidratado cuando te sientes enfermo es importante, por ello la Dra. Mafalda Hurtado, Directora Médica para Abbott, te comparte algunas claves sobre cómo la hidratación puede ayudarte en la recuperación.

Mientras que la hidratación siempre es vital para mantener un buen estado de salud, la rehidratación durante una enfermedad es clave. Es importante que sepas que no todas las soluciones de rehidratación son iguales. Ingredientes clave como los electrolitos (sodio, cloruro y potasio), así como la glucosa pueden afectar tu hidratación si no están adecuadamente balanceados.

¿Cómo la hidratación promueve una buena salud?

El agua es parte de cada célula de su cuerpo, es el medio donde se distribuyen nutrientes y otras moléculas esenciales y es el medio de comunicación entre todos los órganos y sistemas del organismo, por lo que es esencial para la salud.  Cambios muy pequeños en los líquidos (agua) corporales tiene grandes e importantes consecuencias. Es por eso que mantenerse bien hidratado es crucial para mantener la salud y para recuperarse de infecciones y enfermedades. Los extremos de la vida son los más susceptibles a padecer de deshidratación, los niños con un componente de agua corporal muy alto y los adultos mayores con un componente más bajo. Ambos grupos tienen dificultad para manifestar cualquier disbalance a este nivel y se debe estar atento en buscar y/o prevenir la temida deshidratación y sus consecuencias.

Cuando tu cuerpo está enfermo, hay síntomas comunes que pueden llevarte a la deshidratación incluyendo fiebre, tos, diarrea, vómito, lo anterior sumado a la pérdida de apetito y una sensación de sed comprometida. Por lo que, si no están tomando suficiente líquido puede ser un signo importante que lo pone en riesgo de deshidratación.

Dentro de las consecuencias de la deshidratación está que tu cuerpo puede tener dificultades para regular la temperatura, que es especialmente importante en niños pequeños y en adultos mayores. La hidratación adecuada puede ayudar a que las células de la piel y las membranas mucosas actúen como una barrera para evitar que las bacterias entren al cuerpo. Además, es un apoyo para disminuir la irritación nasal cuando hay tos, estornudos o simplemente al respirar.

La deshidratación afecta todo el cuerpo

Incluso una deshidratación leve puede tener un gran impacto en la forma en la que te sientes. La investigación muestra que perder solo el 2% del agua[i] del cuerpo puede afectar negativamente el estado de ánimo, la memoria y la coordinación. Y, a veces, el mecanismo de sed del cuerpo no siempre es 100 por ciento preciso. A menudo, cuando se comienza a tener sed, es posible que ya se esté deshidratado.

A medida que avanza la deshidratación, la sangre se vuelve más concentrada, lo que puede afectar varios órganos internos. Esto significa que los riñones deben trabajar más para retener el agua, y el corazón tiene una tensión adicional por mantener la presión arterial. Algunos signos de la deshidratación son:

  • Piel seca
  • Sentirse mareado
  • Látidos rápidos
  • Ojos hundidos
  • Orina oscura
  • Calambres
  • Dolor de cabeza

Mantenerse hidratado para recuperarte de un virus

Todos los líquidos no son iguales cuando se trata de prevenir y aliviar eficazmente los síntomas de deshidratación leve a moderada. Existen minerales especiales, también llamados electrolitos, como el sodio, el potasio y el cloruro, que ayudan al cuerpo a mantener el equilibrio de líquidos y a que las células de nuestro cuerpo funcionen correctamente. Es importante obtener el equilibrio adecuado de electrolitos, glucosa y sodio para garantizar la mejor rehidratación posible.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda tomar una solución oral de electrolitos para aliviar la deshidratación leve a moderada de los vómitos y la diarrea. Si bien el jugo y las bebidas deportivas pueden parecer buenas opciones cuando te sientes enfermo, su alto contenido de azúcar puede empeorar los problemas estomacales como las náuseas, la diarrea y empeorar la deshidratación.

Algunas soluciones orales contienen una proporción óptima de electrolitos clave, así como la cantidad justa de glucosa para ayudar a que las células lleven agua de manera más efectiva, reemplazando lo que se pierde durante la enfermedad.

Mantenerse hidratado puede ayudar a recuperarte más rápido si te golpea un virus respiratorio. Si necesitas ayuda para restaurar líquidos y electrolitos clave, intenta tomar uno o dos litros de soluciones orales durante todo el día. Y, consultar a tu médico siempre es el mejor curso de acción cuando necesitas mejorar lo antes posible.

[i] Hidratación y desempeño físico. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/17921463/

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