Los efectos de la canícula traen consecuencias para la salud

Es considerado uno de los periodos más calurosos del año, dando comienzo a partir del 22 de julio y se espera que termine el 25 de agosto, dependiendo la región de cada país; con una duración de cuarenta días.

En México los estados más afectados  según datos de la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) son: Nuevo León, Tamaulipas, Veracruz, Hidalgo, Tlaxcala, Puebla, Tabasco y parte de San Luis Potosí; además Colima, Michoacán, Guerrero, Oaxaca, Chiapas, Campeche, Yucatán y Quintana Roo estarán bajo temperaturas muy altas, y ante esta situación se llegan a presentar enfermedades comunes como diarrea, deshidratación, problemas en la piel o enfermedades gastrointestinales.

También se relaciona al llamado golpe de calor, el cual presenta mareos, dolor de cabeza, náuseas, vomito, fiebre, aceleración del ritmo cardiaco, enrojecimiento de la piel y sudoración excesiva.   Pero se puede evitar desarrollar estos malestares para no llegar a complicaciones graves e incluso la muerte en algunos casos.

Entre los signos y síntomas de la deshidratación destacan piel seca, letargo, ojos hundidos, labios secos, llanto sin lágrimas, fontanela hundida (mollera hundida), irritabilidad, pulso débil o impalpable, ausencia o disminución de la orina.

La rehidratación oral es la piedra angular para evitar la deshidratación y con ella la mortalidad por diarrea aguda a nivel global. Se debe utilizar una combinación de una terapia de rehidratación oral a base de electrolitos, además de un complemento como Tego (Tanato de gelatina) que tiene propiedades antidiarreicas y astringentes que forman una capa protectora en la mucosa intestinal inhibiendo la adhesión de bacterias sobre la pared intestinal, y utilizar en conjunto un antidiarreico antiséptico intestinal con acción antibacteriana local, para que juntos combatan eficazmente al padecimiento y sus repercusiones.

Para el golpe de calor se recomienda evitar la exposición al sol por un prolongado periodo de tiempo, estar en un lugar ventilado y fresco, utilizando ropa no muy apretada, que permita la transpiración; cubrir adecuadamente la piel, la cabeza y los ojos con ropa, sombreros o gorros y gafas de sol, esto ayudará a prevenir tanto los golpes de calor como las quemaduras.

A las personas que más propensos a padecer estos malestares son ancianos y niños; como lo menciona el especialista Dr. Federico Javier Ortiz Ibarra, infectólogo pediatra del Grupo Ángeles: “ante los constantes reportes meteorológicos que indican el aumento de calor y la probabilidad de lluvias se exhorta a la población a tomar medidas preventivas, acudir con el médico, seguir las indicaciones, tomar el tratamiento prescrito para controlarla y disminuir las complicaciones”

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