Esclerosis múltiple

Es una condición incapacitante porque interrumpe el flujo de información dentro del cerebro, así como desde el cerebro al resto del cuerpo.

La esclerosis múltiple es una enfermedad del cerebro y la médula espinal relacionado al sistema nervioso central envolviendo y protegiendo las fibras nerviosas; hay un material compuesto por proteínas y grasas llamado mielina que facilita la conducción de los impulsos eléctricos entre las fibras nerviosas.

La mielina se pierde en múltiples áreas dejando en ocasiones, cicatrices (esclerosis), estas áreas lesionadas se conocen también con el nombre de placas de desmielinización. No solamente protege las fibras nerviosas sino que también facilita su función. Si la mielina se destruye o se lesiona, la habilidad de los nervios para conducir impulsos eléctricos desde y al cerebro se interrumpe y este hecho produce la aparición de síntomas del que puede provocar discapacidad pero en ocasiones la lesión de la mielina es reversible.

Está presente en todo el mundo y es una de las enfermedades neurológicas más comunes entre la población de 20 a 30 años. Sus causas son desconocidas, pero se acepta la existencia de una predisposición genética, que puede ser común a varios miembros de una familia, y unos factores desencadenantes ambientales que favorecen la aparición de la enfermedad en aquellos miembros expuestos.

Con el tiempo, la enfermedad puede hacer que los nervios mismos se deterioren o se dañen permanentemente y a medida que la enfermedad avanza pueden aparecer otros síntomas relacionados con el daño neurológico.

Las personas que padecen esclerosis múltiple recurrente sufrirán los síntomas en episodios o brotes. Estos brotes pueden durar días, semanas e incluso meses, y variarán de un episodio a otro, según la zona del sistema nervioso central dañada.

Algunos de los síntomas que pueden aparecer durante los brotes son: pérdida de fuerza muscular y destreza; visión borrosa o doble; pérdida de visión en un ojo; adormecimiento u hormigueo; dolor y problemas de equilibrio. Una vez transcurrido el periodo de inflamación aguda de los síntomas, estos suelen desaparecer completamente aunque en alguna ocasión pueden dejar algún tipo de secuela.

Cuando la enfermedad está más avanzada se pueden presentar casos de espasmos, rigidez en los músculos (espasticidad), problemas de memoria, sexuales o de concentración e incontinencia urinaria, entre algunos de ellos.

Otro síntoma muy común es la depresión, relacionada a menudo con el diagnóstico de la enfermedad, la fatiga o cansancio es también uno de los síntomas más comunes y molestos.

Todos los síntomas de la esclerosis múltiple pueden ser leves o graves, breves o persistentes. Se puede producir un empeoramiento de los síntomas si se está expuesto al sol, se toman baños calientes o al estrés.

No existe ningún tratamiento curativo de la enfermedad y, por ello, el objetivo terapéutico consiste en contrarrestar los principales efectos clínicos de las recaídas agudas y, por otro, reducir la gravedad y la frecuencia de éstas, limitar la progresión de la discapacidad, aliviar los síntomas persistentes – en el caso de que los haya – y promover la reparación tisular.

Los profesionales de atender esta enfermedad son neurólogos, urólogos, rehabilitadores, psiquiatras, neuropsicologías, psicólogos, fisioterapeutas y personal de enfermería relacionada porque cada fase evolutiva requiere un tipo específico de asistencia.

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