Desigualdad social e inequidad de género influyen en diagnóstico tardío de Cacu

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La Fundación Luis Pasteur brinda a mujeres en situación de vulnerabilidad acceso a servicios de salud profesionales, de bajo costo, con calidad técnica y trato digno

Reconocida como la segunda neoplasia más frecuente en las mujeres con 13 mil casos nuevos cada año en México, el cáncer cervicouterino se ha convertido también en la segunda causa de muerte por cáncer en las mujeres.

Dicha situación, como se sabe, es resultado del diagnóstico en etapas tardías debido a razones culturales y a la falta de acceso a los servicios de salud. Tan solo en México, del total de casos de CaCu, 30.8% son detectados en etapas tardías y 16.6% en etapas intermedias.

Según el Centro Nacional de Equidad de Género la mortalidad por CaCu es de 11.9 por cada 100 mil, lo que equivale a 4,056 muertes al año.

De ahí que la Fundación Luis Pasteur (FLP), como parte del movimiento Juntos Contra el Cáncer, se suma al llamado de las autoridades para reducir la carga global del cáncer, promover la equidad e igualdad e integrar el control del cáncer en la agenda mundial de salud y desarrollo al 2025.

Creada en 1997 con el propósito de disminuir la morbimortalidad de las mujeres mexicanas a causa del cáncer cervicouterino, la FLP tiene como misión prevenir el CaCu, mediante la educación, el diagnóstico y tratamiento oportunos de alta calidad y bajo costo, en especial en mujeres de bajos recursos.

A decir de Ariadna Martínez Rivas, Directora Médica de la Fundación Luis Pasteur, la institución trabaja día a día para contribuir a construir una sociedad donde las mujeres en situación de vulnerabilidad tengan acceso a servicios de salud profesionales, de bajo costo, con calidad técnica y trato digno, que les permita prevenir y detectar en forma oportuna el cáncer en sus etapas tempranas.

“Ya que el cáncer cervicouterino es una enfermedad casi 100% prevenible. Los esfuerzos institucionales de contención del cáncer cervicouterino están enfocados en políticas de prevención y diagnóstico oportuno, dejando en una posición de desventaja y vulnerabilidad a las mujeres que ya lo padecen”.

De acuerdo con el Protocolo de Atención del Seguro Popular, añadió, las únicas opciones de tratamiento que existen para las mujeres que se encuentran en una etapa avanzada son la quimioterapia y la radioterapia paliativa.

La doctora Martínez, agregó, que el cáncer cervicouterino está ligado a una condición de desigualdad social e inequidad de género. “La mortalidad por CaCu es un indicador de la falta de desarrollo del país”.

La marginación y el difícil acceso a las comunidades, subrayó, reduce la posibilidad de acercar a un mayor número de mujeres los programas de prevención y diagnóstico oportuno.

En su opinión, la incidencia y mortalidad se encuentran ligadas al acceso limitado a servicios de salud y calidad de la atención. Situación que ha colocado a México como el país con la mortalidad más alta por cáncer cervicouterino entre los países de la OCDE.

Asimismo, entre las tasas más altas de mortalidad por CaCu en México, se ubican en entidades con fuerte presencia indígena.

De ahí que la FLP cuenta con un Modelo de Atención Integral para la prevención y detección de cáncer cervicouterino y de mama que consiste en acercar diariamente su servicio médico a las comunidades vulnerables de la Ciudad de México, Estado de México, Hidalgo y Puebla, por medio de Unidades Móviles que están equipadas con dos consultorios y son atendidas por médicas capacitadas y sensibles a las necesidades de las pacientes.

Gracias a estos proyectos, sostuvo la doctora Martínez, a lo largo de 19 años de trabajo, la FLP ha atendido a más de 330,000 mujeres. Tan sólo en 2016 atendió 35,529 pacientes.

La FLP tiene el compromiso no sólo de realizar los estudios, comentó, sino de entregar un diagnóstico certero que muestre a la paciente su estado de salud y en base a ello se dan las indicaciones pertinentes.

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