Contra la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes

“El uso de la tortura está absolutamente prohibido por el derecho internacional, en todo momento y en cualquier circunstancia”

Según la legislación sobre derechos humanos se entenderá por el término ‘tortura’ todo acto por el cual se inflija intencionadamente a una persona dolores o sufrimientos graves, ya sean físicos o mentales. Con el fin de obtener de ella o de un tercero información o una confesión, de castigarla por un acto que haya cometido, o se sospeche que ha cometido, o de intimidar o coaccionar a esa persona o a otras, o por cualquier razón basada en cualquier tipo de discriminación, cuando dichos dolores o sufrimientos sean infligidos por un funcionario público u otra persona en el ejercicio de funciones públicas, a instigación suya, o con su consentimiento o aquiescencia.

Tan sólo del 2007 a finales del 2016, se presentaron más de 7,695 quejas por tortura en las comisiones estatales de derechos humanos y en la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH); si se incluyen las quejas calificadas como tratos crueles, inhumanos y degradantes, el total aumenta a más de doce mil quejas anuales en años recientes. En el mismo periodo, la CNDH ha emitido al menos 144 recomendaciones en donde se aprecian actos de tortura, que involucran a 730 víctimas. Lejos de ser una práctica medieval, erradicada en la época actual, la tortura sigue prosperando en el mundo entero, sobre todo en los lugares donde se priva de libertad a las personas, pero también fuera ellos.

Para ayudar a personas que han sufrido de este mal es necesario que acudan a una atención en salud integral (médica y psicológica) y sus familiares en cárceles, en el consultorio y en sus comunidades; se debe seguir una documentación, denuncia y seguimiento de casos de tortura, realizarse el peritajes médico-psicológicos para comprobar hechos de tortura y malos tratos además de capacitar a profesionales de los Derechos Humanos y de la salud, así como a promotores comunitarios y realizar más Investigaciones acerca de la tortura y sus impactos.

Existe una Asociación Médica Mundial (AMM)  que está comprometida desde hace mucho contra toda forma de tortura y malos tratos y toma medidas para evitarla. La AMM condena también enérgicamente toda participación de médicos en actos de tortura, ya sea activa o pasiva, como una violación grave del Código Internacional de Ética y del Derecho Internacional de los Derechos Humanos.

Ademas de que el Protocolo Facultativo de la Convención contra la Tortura (OPCAT) establece un sistema de visitas periódicas a cargo de órganos internacionales y nacionales independientes a los lugares en que se encuentren personas privadas de su libertad, con el fin de prevenir la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes en el artículo 1 del Protocolo.

Como parte del sistema, se invita a los a establecer un organismo de visita para la prevención de la tortura (llamado comúnmente Mecanismo Nacional de Prevención, NMP). La AMM considera que la participación de médicos en estos mecanismos de visita es esencial para abordar los temas de salud relacionados con la tortura y el maltrato, para evaluar el sistema de salud y el impacto de las condiciones generales de detención sobre la salud de los detenidos.

Referencia

http://www.ohchr.org/SP/ProfessionalInterest/Pages/CAT.aspx

https://www.amnesty.org/es/latest/campaigns/2016/08/combating-torture-manual/

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